Samantha
Mi cabeza va a estallar. El dolor es insoportable, como si un martillo golpeara mi cráneo sin piedad. Juro que no vuelvo a beber. Nunca más. Abro los ojos con esfuerzo y miro a mi lado. Cristian no está. Suspiro pesadamente y me incorporo con dificultad, llevándome las manos a la cabeza. Necesito un calmante urgente… Siento que voy a morir. Literalmente.
Con el cuerpo aún pesado, arrastro los pies hasta el baño. Abro el botiquín con la esperanza de encontrar algo que me alivie, pero es