Samantha
Debo aprender a ser más precavida, fijarme a mi alrededor antes de hablar de algo que no quiero que nadie escuche. Ahora estamos las tres observando a Cristian sin decir nada. Las chicas se ven molestas; en cambio, yo estoy nerviosa, esperando que no haya escuchado nada de lo que les conté.
—¿Entonces? ¿No dirán nada? ¿Acaso les comieron la lengua los ratones? —dice con una sonrisa.
Eso me alivia; quiere decir que no escuchó nada.
—Los chicos quieren irse. Vine a ver por qué tardaban t