Samantha
El día está maravilloso. La brisa fresca que entra por la ventana me llena de paz y calma. Desde el ventanal de la cocina, el lago se extiende majestuoso; es simplemente alucinante. Su belleza me tranquiliza, especialmente porque Cristian no está conmigo. Se ha ido a trabajar a la veterinaria, sin permitirme acompañarlo.
El encierro me tiene harta. Tres días sin salir y ya siento que el sofá se burla de mí cada vez que me siento. Cristian insiste en que debo hacer "reposo absoluto", co