—Acomódate, me iré a cambiar—
Me da la espalda y camina hacia un biombo que está en una esquina de la habitación, escucho el coque del metal seguido de unas pequeñas maldiciones.
— ¿Necesitas ayuda? — Digo un poco temerosa.
— ¿Sabes quitar una armadura? —
Sale detrás del biombo y veo que le está costando trabajo quitarse el peto.
—No realmente, pero puedo ayudarte si quieres—
Sin decir nada, solo se tira sobre un banco recargando sus brazos sobre sus piernas, luego me hace un movimiento de cabe