— ¿¡Que?! — Me hago para atrás sorprendida. — ¿¡Pero ¡¿qué tengo que ver yo en todo esto?! — Abro los ojos de par en par. —Tu eres el que se metió en este lío no yo, tu eres el doble cara no yo, ¡Tu diste tu palabra a nuestra madre y hermana, no yo! — Le reprocho con toda la severidad que tengo… que creo que no es mucha.
Él me dedica una sonrisa que no logro descifrar, sus manos bajan a mi figura.
—Pero apoyando a Afrodita tengo el beneficio de que cuando vuelva a casa me recibirá con las piern