La chica se bajó de Ethan con una expresión divertida y se acercó a Ylva, mirándola fijamente, mientras cruzaba sus brazos.
—No sabía que venías acompañado —dijo con una sonrisa traviesa.
—Aria, compórtate —dijo Ethan con voz de reprimenda.
Luego miró a Ylva y añadió:
—Ylva, ella ya lo sabía. Te presento a esta mocosa, es mi hermana, Aria.
Ylva sintió cómo sus celos disminuían instantáneamente. Una ola de alivio y un poco de vergüenza la invadieron al darse cuenta de su malentendido.
—Oh, ya