Ethan observaba a Ylva, su respiración tranquila, su temperatura normal, señales de que la tormenta había pasado, al menos por ahora.
Deslizó los dedos por su cabello, que había recuperado su tono blanco puro. Parecía frágil, vulnerable en ese instante. Pero Ethan sabía que su mate era todo lo contrario. Ylva era fuerza, resistencia, poder contenido en su forma más pura, era un arma letal.
Entonces, su mirada se posó en su cuello en la marca que ahora se veía diferente.
El tono dorado resplande