Aldric salió de la habitación con pasos firmes, pero su cuerpo reflejaba el peso del esfuerzo que había realizado. Estaba agotado, pero lo más importante era que su hermana estaba fuera de peligro. Su temperatura había vuelto a la normalidad.
Sin perder tiempo, miró a Ethan y le pidió que lo siguiera.
—Tenemos que hablar —dijo con seriedad.
Ethan asintió sin cuestionar, siguiendo los pasos de Aldric hasta su despacho. El ambiente allí era diferente, menos cargado por la tensión de la habitación