El sol avanzaba lentamente por el cielo de Río, derramando destellos dorados sobre la piscina mientras el abrazo entre Roberto y Junior se alargaba unos segundos más. Ximena apartó la mirada, intentando contener la mezcla de emociones que la atravesaban. —¿Por qué ahora, Roberto? —preguntó en voz baja, aunque no estaba segura de querer escuchar la respuesta. Él soltó un suspiro y dejó a Junior nuevamente en la reposera, asegurándose de que el niño quedara cómodo antes de acercarse a ella. Se ar