El resto del día se diluyó entre comida, sexo y más sexo con mi pequeña. Por la tarde, nos bañamos juntos y me la cogí furiosamente contra la losa de la pared dentro de la ducha dejándole mi leche dentro una vez más. Sus piernas quedaron temblando y cuando soltó mi cuello y se puso de pie por el interior de sus piernas estaban chorreando. Metí mi mano allí y agarré el semen. Llevé mi mano a su boca, que lamió de manera erótica y luego la enjaboné toda mientras manoseaba sus hermosas tetas. Lu s