Ximena se ajustó nerviosamente la blusa y respiró hondo mientras caminaba hacia el despacho de Nikita. La recomendación de Pauline resonaba en su mente; ella había insistido en que Nikita era la abogada adecuada para ayudarla en su complicado asunto, le dijo que realmente podría ayudarla y aunque el estómago lo tenía hecho un nudo y Pauline no siempre había sido santa de su devoción confiaba en ella para eso, su vida y la de su hijo dependían de la expertise de la abogada así que tenía todas la