Lula estaba atrapada en una espiral de oscuridad. El sueño la envolvía como una niebla espesa y confusa, llevándola hacia un lugar que se sentía dolorosamente familiar, pero distante. Podía escuchar el eco de unos sollozos, frágiles y desesperados. Una mujer lloraba, llamando a alguien, rogando entre susurros. Lula miró alrededor, intentando entender de dónde provenía aquel desgarrador sonido, pero todo estaba cubierto de sombras. De repente, las sombras comenzaron a desvanecerse, y la escena f