Pauline se retorcía en la cama, la suavidad de las sábanas no podía apaciguar la agitación que sentía en lo más profundo de su alma, o el dolor, el dolor agudo de su corazón. Los ecos de su pasado se filtraban en su mente, sumergiéndola una vez más en aquella oscura noche de tormento donde todo había acabado, pero también de algún modo comenzado para ella, la posibilidad de una vida nueva, alejada de tanto dolor y tormento… El aroma a tabaco y alcohol invadía la gran estancia, donde las luces d