Olivia se adentró en la oficina de Norman con determinación, su corazón acelerado por la mezcla de rabia y confusión que la envolvía. La puerta se cerró detrás de ella con un suave golpe, pero el sonido resonó en su mente como una sentencia. Frente a ella, él se encontraba sentado detrás de su escritorio, como si nada hubiera cambiado, como los últimos días, cómo si lo de la boda nunca hubiera sucedido. Pero Olivia no iba a permitir que todo quedara así. No después de lo que había pasado entre