El mensaje de Candy llegó a media mañana, justo cuando Ekaterina salía de la ducha. Aún envuelta en su toalla de felpa blanca, con el cabello húmedo cayendo sobre sus hombros en mechones rubios largos y pesados, desbloqueó su teléfono y leyó la notificación en la pantalla iluminada: "Voy a pasar a buscarte para almorzar. Te debo una salida decente." Ekaterina sonrió para sí misma. Justo lo que necesitaba. Después de la tensión de la mañana, una conversación con Candy le vendría bien. Mientras s