Cuando Norman salió de su casa, Ekaterina quedó en silencio detrás de la puerta, con el eco de su voz todavía resonando en sus oídos. Su respiración era entrecortada, y su cuerpo temblaba con un extraño calor en su entrepierna que no podía ignorar. Se había quedado inmóvil por unos minutos, procesando lo que había sucedido. Su mente estaba en caos, mezclada entre el shock y una sensación de poder desconocido que nunca había experimentado antes. No entendía por qué lo había hecho. Lo había desea