Mundo ficciónIniciar sesiónMi papá me echó de casa en plena nevada, solo porque comí un pedazo más de pollo frito que mi hermanito. Días después, él, que era arqueólogo, desenterró mi cuerpo. Ni me reconoció, aunque bueno, me faltaba la cabeza. Tenía hasta la misma cicatriz que yo, pero ni caso le hizo. Lo peor vino después: mi madre extrajo mi corazón y lo exhibió como material de estudio para sus alumnos, y demostró: —Miren todos, este es un ejemplo perfecto de una enfermedad cardíaca congénita. Vamos a estudiarlo. Sin embargo, ella siempre me había dicho que me reconocería sin importar en lo que me convirtiera. "Ahora solo queda mi corazón. Mamá, ¿todavía puedes reconocerme?", con cierta curiosidad pregunté con mi alma.
Leer másCapitulo 1
....- Llego en una hora a tu casa.- Ok, aquí te espero.-¿Estas seguro que no hay problema en quedarme un tiempo en tu casa? No quiero que tengas problemas con...- Tranquila, no te preocupes, voy a estar solo por un mes, ya veremos cómo hacemos en ese tiempo, lo más importante ahora es tu tranquilidad.-Gracias, no sé qué haría sin ti.-Lo se, lo sé, soy lo máximo, después me lo agradeces, cuando estés abajo me avisas.- Ok, nos vemos.Una leve sonrisa es lo que le doy a la pantalla de mi teléfono al descolgar.Pocos minutos después estoy llegando a la entrada del lujoso edificio, el taxista me ayuda a bajar las dos únicas maletas que me acompañan, me coloco mi cartera y me dirijo con el equipaje a la entrada para así llamar a mi amigo.Batallo un poco para entrar por las puertas de cristal, hay una joven rubia en la recepción del edificio, a lo que me acerco para darle las buenas noches y decirle que anuncie mi llegada.-Disculpa pero no figuras en la lista de visitantes admitidos para ese departamento-vaya, pero que arrogante, su tono de voz y en la forma que me lo dice, me da a entender que cree que soy una loca.- no tengo permitido anunciar a nadie si no está previamente notificado, es por seguridad.- me sonreír de forma arrogante-si es tan amable de retirarse por favor.- y sin más sigue en sus asuntos sin darme una sola mirada.Pero que mujer tan impertinente, bueno no me queda de otra que llamarlo, pero al sacar mi móvil me doy cuenta que la batería está por morir y rápidamente me dispongo a enviarle un mensaje diciéndome "llegue" y pulso enviar y segundos después muere. Rayos, espero se haya enviado el mensaje.No me queda de otra que sentarme a esperar que si se le haya llegado el mensaje.Y si, si le llegó, a los pocos minutos escucho el bip del ascensor y una figura masculina aparece, está en pijamas, si, no me cansaré de decirlo, esta como le da la gana, es guapísimo.-Buenas noches Alicia- le dice a la recepcionista.-Buenas noches Ethan- dice, ajustándose el chaleco de su uniforme y acomodándose un poco el cabello. El la ve de una manera severa y puedo ver claramente como se pone nerviosa- disculpe, señor D'Angelo, buenas noches.El fija su mirada en mí y me sonríe abiertamente.-Mi reina- me dice con los brazos abiertos mientras se acerca a mi, a lo que yo me levanto y le recibo el abrazo, me toma de las mejillas y me da un tierno y fugas beso. Ve mi equipaje y levanta una ceja.- ¿eso es todo?.- Si, lo siento, no pude traer más nada. - le digo tristemente, recordando todas las cosas que perdí.-No te preocupes mi reina, mañana mismo salimos de compras.Se dirige a mis maletas, nos encaminamos al ascensor y le dice a Alicia, creo que es así que se llama.- Alicia, a esta bella dama la vas a ver muy seguido, asi que no necesita ser anunciada, puede ir y venir las veces que desee.- Si, señor- me ve y asiente en señal que entendió la orden que se le dio.Subimos al último piso que es el departamento que el comprarte con su mejor amigo. En el camino le digo que fue un poco severo con ella a lo que él me dice que no, que es muy confianzuda, por que se acostó con ella una vez cuando tuvo una borrachera de la cual casi ni se acuerda de esa noche pero la muy perra se tomó una foto de esa noche en la cama, y pues bueno... nada, así comprobó que si paso, aunque dice que muy en el finde de su ser no cree que realmente haya pasado, pero bueno, no quiere intentar recordar eso.Al llegar al lujoso departamento quedó literalmente con la boca abierta, nada comparado donde vivía, bueno esto es un departamento, y dónde que yo vivía con mis padres en una casa enorme, pero casa alfin.Pero esto, que va esto es de otro nivel de elegancia siento que si camino voy a dañar el piso no quiero ni respirar, realmente no sabía que él tuviera tanto dinero o que su amigo también tuviera tanto dinero. Bueno tampoco es que me importe el dinero a decir verdad no soy para nada materialista.-Vamos mi reina te mostraré cuál será tu habitación para que te instales y descanses.Una vez entro a mi nueva habitación me dan ganas de llorar parece una habitación para una reina, todo es blando con detalles dorados.-Gracias Ethan, de verdad no sé qué haría sin ti.-No tienes nada que agradecer, haría lo que sea por ti.Me da un abrazo y besa mi frente para luego salir Diciendo que me traerá una taza de café, a lo que yo acepto.Me quedo en ropa interior y me acuesto en la suave cama boca arriba observando el blanco techo, la tristeza me invade y las lágrimas traicioneras se deslizan por mis mejillas.-No llores, mi reina, todo va a estar bien.- me dice acostándose a mi lado y abrazándome de una forma protectora.- te quiero ¿Lo sabes verdad?-Lo se, yo también te quiero, has sido muy bueno conmigo. Sin ti no hubiera tenido el valor de salir de casa.-No era sano que estuvieras un minuto más ahí.- Tengo miedo.-No tienes porque, yo voy a cuidarte, no voy a permitir que nada ni nadie te quite tu paz y tranquilidad emocional. Y si te llegas a enamora verdaderamente pues... Veremos, yo tengo que aprobarlo primero. - dice el con un tono que no sabría descifrar así que lo dejo pasar.Solo me queda reírme, desde que lo conozco es así, muy protector y un tanto celoso. Es el mejor amigo que eh tenido, a pesar de que lo conozco desde hace un par de años, siento que lo conozco de toda la vida y tengo toda mi confianza depositada en él. Tanto que decidí que mi primera vez fuera él, y no pude tomar mejor decisión en mi vida.-Se lo que te hará sentir mejor.- me dice en un susurro, que me hace estremecer.- ¿Si, que será?- pregunto tontamente.Sus labios fue la respuesta a mi pregunta, un suave y apasionado beso me robaron el aliento.Sus caricias, sus besos, es algo de lo que voy a estar enganchada siempre, su ropa desapareció, mi ropa interior fue despojada sutilmente, me deje llevar por el momento tan delicioso que mi amigo me estaba brindando.Se que no debería, no somos novios ni nada por el estilo, pero a veces recurrimos a hacer el amor para olvidarnos de todo lo que nos rodea y sentirnos plenos.•∆•Ante el exhaustivo interrogatorio de los policías, Justino bajó la cabeza en absoluto silencio, admitiendo implícitamente todos los cargos. Mi madre, destrozada por completo, gritó con desgarradora angustia:—¡¿Por qué?! ¡¿Por qué le hiciste eso a mi hija, maldito monstruo?!Luego, como si el dolor la consumiera por dentro, comenzó a abofetearse frenéticamente mientras desconsolada murmuraba:—¡Eliana, perdóname! Después de todo lo que te hice, tú aún seguías pensando en protegerme.El sonido seco de las bofetadas resonaba con fuerza en toda la comisaría, pero no despertó en mí el menor sentimiento. Mi corazón ya había sido destrozado por ella hace muchísimo tiempo.En un ligero intento por reducir su condena, Justino denunció a mi madre, revelando que había robado un corazón de un cadáver, violando gravemente la ética médica.Al verlos destruirse mutuamente, solo pude esbozar una amarga sonrisa. Como un alma errante que observaba todo desde las sombras, nunca me había sentido tan lib
Así fue como sucedió: después de que Emiliano me ató a una enorme roca y me golpeó, aún estaba consciente. Poco a poco, me di cuenta de que todo a mi alrededor se desmoronaba. Con desesperación, traté de desatar las cuerdas que con fuerza sujetaban mis pies, pero no lo logré. La tierra comenzaba a filtrarse, imparable, por mi nariz.En ese instante, mis gritos de auxilio resonaron en la oscuridad, clamando de manera instintiva por mis padres. Sin embargo, mi padre yacía dormido, abrazado a su esposa, mientras mi madre estaba cantándole una canción de cuna a su hija preferida. Nadie se preocupó por mí. Solo me quedaba aguardar la implacable muerte en aquel espacio sombrío y estrecho.—¿Y eso qué? —respondió Luana con desprecio—. Ya lo dije, ella murió porque tuvo mala suerte y punto. Además, mi hijo apenas tiene 16 años. No pueden imponerle una condena severa, menos aún si no hubo intención alguna. Cuando mucho, bastaría con que Emiliano rece por Eliana y mande oficiar algunas misas en
Me quedé pegada siguiendo a mi mamá y a los policías hasta que regresamos al Monte Dientes. Apenas llegaron a la comisaría, mi papá quiso salir corriendo para la casa, pero los policías no lo dejaron.Los oficiales decidieron organizar una nueva búsqueda en Monte Dientes. Mi padre, como parte de un equipo de arqueología, fue obligado a acompañarlos para evitar daños accidentales a la tumba histórica durante la rigurosa excavación. Para sorpresa de todos, mi madre se ofreció de forma voluntaria a unirse al grupo de búsqueda.Al llegar al sitio, todos comenzaron a buscar con dedicación, excepto mi padre, cuya mente vagaba evidentemente en otra parte. Observé con detenimiento que actuaba con torpeza de manera tan obvia, que resultaba casi gracioso.Durante esta nueva búsqueda, los policías encontraron el carnet estudiantil de Emiliano. Mi madre, al verlo, corrió apresurada hacia mi padre y le propinó una feroz bofetada que resonó en el aire mientras gritaba:—¡Tu hijo asesinó a mi hija!
La policía, naturalmente, se opuso a la cremación. Decidieron por lo tanto continuar las investigaciones en la universidad. Mi padre insistió en acompañarlos y mi madre, no queriendo quedarse atrás, también se unió decidida al grupo.En el camino, los oficiales revelaron un detalle perturbador: mis muñecas mostraban múltiples cortes autoinfligidos.—Eliana aparentemente sufría de problemas psicológicos —señaló uno de los agentes, su sombría mirada alternando entre mis padres—. Como sus padres, ¿nunca notaron nada? El tribunal dictaminó que quedara bajo custodia materna. ¿Cómo es posible que nunca notaste estas señales?Mi madre guardó absoluto silencio. Para ella, divorciarse de mi padre significaba también dejar atrás a una hija que se parecía tanto a él.Al llegar a la universidad, los policías intentaron contactar al consejero estudiantil, pero fueron recibidos en ese instante por Olivia Vera. El antiguo consejero, según explicó, había sido despedido.En la noche de mi muerte, el mu
Con una incredulidad total, mi padre masculló entre dientes: —Eliana... ¿ella es realmente mi hija?Mi madre, con un dejo de irritación en la voz, respondió cortante:—Te lo dije mil veces, jamás te fui infiel.Mi padre, sosteniendo con tristeza el informe de ADN, se arrodilló en el suelo, consumido por el agudo dolor y lloró:—¡Soy un desgraciado! He ignorado mi hija durante todos estos años.Mi madre se incorporó con una frialdad perturbadora, dispuesta a marcharse, pero los oficiales le cerraron el paso.—Ya está confirmado que el cuerpo es de Eliana —pronunció con calma—. Además, su padre está aquí. Si necesitan algo, hablen con él.—¡Pero tú eres su madre! —estalló encolerizado mi padre.De pronto, como si algo se quebrara en su interior, mi madre perdió toda compostura: —¡¿Soy su madre, y qué?! —rugió—. ¡En casa tengo otra hija con una cardiopatía que necesita mis cuidados!Su voz se fue apagando hasta convertirse solo en un susurro, mientras su cuerpo se derrumbaba como una tri
La sonrisa de mi madre se fue borrando poco a poco. Se quedó mirando perpleja la pantalla del computador sin decir nada, como perdida en otro mundo. Luego, revisó atenta su celular varias veces para asegurarse de que no era una llamada falsa. Finalmente, agarró las llaves del auto y se preparó para salir.Ya en el auto, llamó a casa. Una vocecita tierna contestó: —Mami, ¿cuándo vas a volver? Te extraño mucho.El rostro de mi madre se enterneció al instante, y respondió con cariño: —Yo también te extraño muchísimo, mi corazón, pero tengo que hacer algo importante. Pórtate bien y acuéstate temprano después de cenar, ¿sí?Colgó el teléfono y arrancó de inmediato el auto. Su rostro, sin embargo, no reflejaba ninguna emoción. No podía descifrar lo que sentía en ese momento. “¿Esta triste? ¿O quizá aliviada? ¿Tal vez está feliz?”, me pregunté curiosa.Cuando llegó a la policía, vio que mi padre ya estaba allí. Se sentaron uno al lado del otro, con caras de disgusto.Fue mi padre quien rom
Último capítulo