POV CARLOS
Apenas escuché el nombre del bar salir de los labios de Elena mientras hablaba por teléfono al salir de su oficina, sentí una punzada extraña, absurda y completamente impropia. Pero ahí estaba: viva, incómoda, clavándose como una aguja donde no debía.
Era un detalle insignificante —una simple ubicación— y aun así mi atención quedó atrapada por completo. Como si el hecho de que ella fuera a ese lugar significara algo que debía importarme.
Y, por supuesto, Thomas también lo escuchó.