POV ELENA
No sé en qué momento el día se fue a la mierda. Quizá fue cuando choqué con Carlos en el recibidor. O quizá cuando entró a mi oficina como una tormenta fría para decirme, sin pestañear, que no le había demostrado “competencia”.
Competencia. La palabra me siguió rebotando en la cabeza durante horas.
No entiendo qué demonios le pasó. No entiendo por qué de pronto necesitaba demostrarle algo. Y lo peor es que… me dolió. Me dolió porque en algún punto, sin darme cuenta, necesitaba que él