POV Carlos
El trayecto desde la cripta hasta la siguiente ubicación fue un suplicio silencioso.
No hubo discusiones. No hubo palabras elevadas. Solo el ruido del motor, el traqueteo del camino y ese maldito peso en el pecho que no me dejaba respirar con normalidad. Isabella iba a mi lado, demasiado cerca, demasiado presente. Su mano rozó la mía un par de veces, como si buscara anclarme, recordarme algo que yo ya no quería recordar.
Elena.
Todo volvía a ella.
La imagen de su rostro pálido dentro