Desperté incómodo en el despacho, sabía que debía inventar una nueva excusa y moverme a alguna habitación, no podía seguir durmiendo en el despacho con la excusa de atender cosas del trabajo hasta altas horas de la noche.
No soportaba ver a Caroline a la cara, al mismo tiempo la extrañaba mucho, me sentía perdido y desorientado.
Había pasado un par de semanas más, no podía seguir durmiendo en el despacho e ignorando a Caroline, evitándola.
No había nada que hacer, era una realidad innegable, me