Desperté feliz, mantenía los ojos cerrados, estiré la mano y no había nadie en la cama, me levanté y miré alrededor, Romeo no estaba por ningún lado.
Me vestí, fui a ver a los niños, los tres dormían, me crucé con Ana en el recibidor.
—Buenos días, Caroline, ¿cómo amaneciste? —preguntó con tono nervioso, desvió la mirada, me asusté de inmediato.
—¿Dónde está Romeo?
Suspiró, negó con la cabeza.
—Ya está bien, pero Arturo sufrió un accidente.
—¿Un accidente? ¿Cómo?
Negó.
—No lo sé, no sé detalles