En lo que cerré la puerta comencé a llorar, no pude evitarlo, Romeo parecía odiarme y que volviera a contratar a Valentina solo me lo comprobaba.
Corrí hacia la cocina limpiándome las lágrimas, me sentí tonta, también confundida, sabía bien lo que pasaba y no me lo decía, Romeo me odiaba, ya no me quedaba alguna duda.
Al llegar a la cocina me abracé a Ana y me dejé ir con un llanto desconsolado.
—¿Qué pasó, mi niña? ¿Qué pasó, Caroline?
—Romeo volvió a contratar a Valentina, ella volverá a est