Capítulo 79

No podía darme por vencido.

Ella era la mujer de mi vida, cegado y dominado por inseguridades, cometí el error de dejarla ir, no confíe en ella, me dejé vencer por el dolor y la tristeza de creer en las mentiras que Viridiana fabricó para mí.

Llegué a casa de mis padres, se alegraron de verme, mi madre me abrazo sonriente, casi con lágrimas en los ojos, mi padre me sonrió.

—Bienvenido, hijo, como siempre.

—Vine solo a dejar en claro algunas cosas: Caroline y sus hermanos están bajo mi protecció
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