Francesco Voncelli.
Gabrielle es una joven muy simpática, en el viaje me agradó su buen humor, pese a las condiciones en la que la encontré en el bar.
Compartí a su lado ciertos atajos, le mencioné que me hacía recordar a mi hija Elena, y se sonroja. Sólo me decía que algún día la quería conocer y decirle lo agradable que soy, a lo que le respondí menos cuando estoy molesto, soy pésimo.
Y sí, y quién en su sano juicio estando molesto se convierte en un santo de devoción, nadie, absolutamente na