Capítulo Nueve.
Elena Voncelli.
Me desperté a unos minutos de llegar al hotel en el que nos estábamos hospedando. Y él me tomó de la mano y la lleva a sus labios, y la besa.
—Qué delicioso duermes, Elena…— expresó mirándome con los ojos llenos de brillo.
Pero, me frené.
¿Me llamó Elena?
¿Cómo conoce mi nombre?
Todo en mí cabeza está hecho revoltijo.
Lo miré con los ojos entrecerrados. — ¿Cómo conoces mi nombre? — pregunto. — Creo no habértelo dicho. —declaro.
Y sí, yo poco digo mi nombre. Porque la mayoría del