Bastián
Dormir con Eliza en mi cara era…
No, no tenía palabras para describir aquello.
Solo había sido una jodida noche, pero había trastornado mi cerebro de una manera absurda. ¿Qué carajo tenía ella que me hacía sentir así?
¿Era su aroma dulce impregnado en mis sábanas? ¿El calor de su piel, que seguía ahí incluso cuando me acosté al filo del colchón intentando marcar una distancia? ¿O la forma en que murmuraba en sueños, completamente ajena al caos que me provocaba?
No tenía idea, pero lo qu