Un par de horas antes, el aire dentro de la morgue seguía siendo pesado, cargado de desinfectante y silencio. Liam observaba los documentos del informe forense mientras los técnicos recogían el cuerpo del chófer para realizar una segunda revisión. La luz blanca del lugar le irritaba los ojos, pero no se movió. Algo en su interior le decía que no todo estaba dicho.
—¿Está seguro de que no había nada más? —preguntó al médico forense. El hombre, acostumbrado al tono imperativo de los Rothwell, neg