La luz fría y blanca del laboratorio subterráneo, el antiguo santuario de investigación de Lysandra Orion, bañaba la escena con una claridad clínica, el contraste absoluto con la penumbra cálida de la mansión, mientras Elara, con una mezcla de reverencia y urgencia, se acercaba a una mesa de trabajo de acero inoxidable, el lugar donde la madre de Kael había luchado silenciosamente contra el veneno y la locura, un lugar donde, ahora, la nuera debía continuar la batalla por la verdad y la supervi