KYRION
En el puesto que ocupaba hay ahora una mujer con entrenamiento militar. La hago pasar por su secretaria. Es una forma discreta de protegerla sin que se altere o monte una de sus rabietas caprichosas.
Entramos a la oficina. También está llena de vida. Y entonces lo admito. Me ha cambiado. Su presencia aporta algo que no quiero perder. Suspiro al reconocer que he puesto todo lo que me importa en riesgo.
—¿Cómo te has estado sintiendo?
—¿De qué hablas? ¿Sintiendo en qué sentido? ¿Por seguir