KYRION
Asumo que son síntomas del embarazo, va con frecuencia. Ver su vientre me llena de vergüenza: recuerdo que le dije que nuestro hijo era producto de que se había vendido a mí.
—Te traje un helado —lo empujo hacia ella.
—¿Me aclaras la situación? Es decir, ¿renuncias o debo hacerlo yo? —dice, ignorando el helado.
Suspiro, conteniendo las emociones que me provoca su actitud. Ahora entiendo su molestia. No fui un apoyo. No hice nada por ella.
—Tengo el contrato con lo que pediste. Si quieres