KYRION
Niega con la cabeza, tranquila, como si le estuviera preguntando qué quiere cenar.
—El divorcio. Quiero que firmes el divorcio.
Me rasco la ceja, frustrado.
—Tú no quieres el divorcio, Gema. Puedo darte lo que pidas, pero no verás mi firma en ese estúpido papel.
—Claro. Regálame el mundo si quieres. Pero la respuesta siempre será la misma: “el divorcio”
Tenso la mandíbula y me dejo caer en la silla, cargado de rabia. ¿Por qué se hace la difícil? ¿De verdad prefiere esas estúpidas palabra