Kathie permaneció en pie unos minutos, sintiendo el latido extraño de su apartamento. Todo había cambiado, y sin embargo, las paredes seguían allí. Testigos mudos.
Siguió mirando la puerta cerrada como si aún pudiera escuchar sus pasos alejándose. Noah se había ido hace unos minutos, después de una noche que había transformado algo en ella… pero también lo había dejado todo peligrosamente expuesto.
No era el cuerpo lo que temblaba.
Era la certeza de que había cruzado una frontera sin retorno.