El amanecer se filtró por los ventanales del penthouse, tiñendo todo con un brillo suave que contrastaba con la tensión que aún flotaba en el aire. Kathie se despertó antes que Noah; él dormía de lado, con el ceño levemente fruncido, como si incluso en sueños estuviera procesando algo.
Se levantó con cuidado para no despertarlo y fue a la cocina en busca de café. El silencio del apartamento era casi absoluto… hasta que el teléfono de Noah, olvidado desde la noche anterior en la mesa del salón,