Aria realmente se había divertido, como diversión de verdad, de esas que hacen brillar los ojos con estrellitas.
Caminando a su lado, observé cómo prácticamente flotaba por el pasillo, abrazando su bolsita de recuerdos como si cargara el Santo Grial. Cada vez que miraba algo, sus ojos brillaban como si estuviera viendo magia por primera vez.
Y sinceramente… valía la pena todo el estrés.
Bueno… casi todo.
Porque al salir del edificio, sí, *EL* edificio de ese boyband que ella adora, ese lugar qu