No me rendiré.
Lidia.
No sabía qué decir. Definitivamente, el imbécil me dejó sin palabras por unos minutos.
—¿Y eso a mí que? — Lo observe con soberbia. — ¿Debo perdonarte solo porque te enamoraste de mi? — Todos quedaron atónitos. - Cambie al chico inmaduro. Qué gran logro. — Me burlé de mi misma. Su semblante reflejo sorpresa. Por supuesto que no esperaba mi respuesta.
Seguro esperaba que actuará como una estúpida, y lo perdonara. algo que va no va a pasar. Yo no perdono. Me di la vuelta y enfrente