... Katy.
No podía dejar de pensar en el sexo de mis bebés. Hasta me soñé con ellos. Tenía dos preciosos hijos. Aunque no podía ver sus caritas, pero si sus ojos azules cómo los de Caspian.
— Buenos días amor.
— Buenos días. — Besé sus labios.
— Qué hermoso despertar así. — Me rodeo con sus brazos.
- Nunca más quiero separarme de ti. Fue una tortura todo esté tiempo sin ti.
— Si no quieres tenerme lejos, no hagas estupideces. Y ya no me ocultes nada. ¿Está bien?
— Está bien. No