... Katy.
No podía dejar de pensar en el sexo de mis bebés. Hasta me soñé con ellos. Tenía dos preciosos hijos. Aunque no podía ver sus caritas, pero si sus ojos azules cómo los de Caspian.
— Buenos días amor.
— Buenos días. — Besé sus labios.
— Qué hermoso despertar así. — Me rodeo con sus brazos.
- Nunca más quiero separarme de ti. Fue una tortura todo esté tiempo sin ti.
— Si no quieres tenerme lejos, no hagas estupideces. Y ya no me ocultes nada. ¿Está bien?
— Está bien. No haré ninguna estupidez, no quiero perder a mi mujer y mis lindas hijas.
— Todavía no sabemos si serán niñas.
— Yo siento que lo serán. Por algo te pusiste tan hermosa.
— ¿Soy muy hermosa?
— La más hermosa.
...Meses después. Lidia.
Layla ya es abuela. Tiene dos hermosos nietos, un niño y una niña, está vuelta una loca, no deja de comprar ropita para sus nietos. Casi se acaba una tienda ella sola. Le tuve que recordar que los bebés crecen muy rápido, y no van a alcanzar, a usar toda es