Llegamos al restaurante, yo estaba lista para una cena deliciosa. Pero apenas entramos, se me fue el apetito. Joseph estaba ahí, con una mujer, besándola con descaro.
Me vio y puso expresión de arrepentimiento, no me interesó, me senté y ordene. Pero la bendita comida no llegaba a mi estómago, la comida había perdido su sabor.
— Déjame besarte. — Tenía a Luke tan cerca que su aliento
penetraban en mis huesos.
— No.
— ¿Quieres quedar cómo una débil ante él?
— Prefiero ser débil. A mujer sin dignidad. — Lo alejé. — Yo no beso sapos. — Sus ojos y expresión molesta me hizo reír internamente. ¿Cómo se le ocurrió proponerme algo tan estúpido? Jamás le daré un beso. Sólo imaginar que besó a mi hermana me dan náuseas. Jamás estaría con las sobras de ella.
... Terminamos de cenar y el me dejó en mi casa. No le di las gracias ni nada. Yo le dejé claro que podía tomar un Uber, el fue quién insistió. Entre a mi departamento y minutos después tocaron la puerta. Tenía mucho sueño. N