Sofía despertó con la cabeza latiéndole con fuerza y la visión borrosa, como si la noche anterior la hubiera dejado atrapada entre el sueño y la realidad. Parpadeó varias veces y entonces lo vio: la ropa esparcida por el suelo, los zapatos caros y camisas de hombre mezcladas con su propia ropa. Su corazón se aceleró.
Levantó la sábana con manos temblorosas y un escalofrío la recorrió. Estaba completamente desnuda. La incomodidad se mezcló con el calor de su vergüenza y la hizo desviar la mirada