Brooklyn – Los Muelles del Infierno
El cielo de Nueva York se tiñó de un naranja apocalíptico. Rebeca y Beatriz, moviéndose con la precisión de fantasmas, habían rociado los contenedores con acelerante químico. Con un solo fósforo, el Almacén 12 estalló en una bola de fuego ensordecedora. Millones de dólares en cocaína colombiana se convirtieron en humo tóxico.
Minutos después, Iván llegó al lugar, con el rostro desencajado por la rabia. Al ver las llamas devorando su logística, corrió hacia la