Brooklyn – Los Muelles del Infierno
El cielo de Nueva York se tiñó de un naranja apocalíptico. Rebeca y Beatriz, moviéndose con la precisión de fantasmas, habían rociado los contenedores con acelerante químico. Con un solo fósforo, el Almacén 12 estalló en una bola de fuego ensordecedora. Millones de dólares en cocaína colombiana se convirtieron en humo tóxico.
Minutos después, Iván llegó al lugar, con el rostro desencajado por la rabia. Al ver las llamas devorando su logística, corrió hacia la sala de monitoreo que aún no había sido alcanzada por el fuego. Al revisar las grabaciones de las cámaras térmicas, sus ojos casi saltan de sus órbitas.
—¡No puede ser! —rugió Iván, golpeando el monitor—. ¡Beatriz! ¡Y esa perra... es la viva imagen de Gabriel!
Iván sabía que esto no era un robo, era una declaración de guerra personal.
Manhattan – El Poder del Dinero
Mientras tanto, en una calle lateral cerca de la masacre, la policía tenía acorralados a Luis, Rafael y Pablo. Las luces de las pa