Nueva York – El Hotel de Lujo
Lucía e Iván entraron en la suite presidencial del hotel. El lujo era abrumador, pero la mente de Lucía estaba en otra parte. Se acercó al ventanal, observando las luces de la ciudad, mientras Iván descorchaba una botella de champagne.
—Seis mil millones, Lucía —dijo Iván, acercándose por detrás—. Con el japonés de nuestro lado y Marco fuera del camino, eres la reina absoluta.
Lucía bebió un sorbo, sintiendo el frío de las burbujas. Se giró y tomó a Iván por la corbata, pegándolo a ella.
—Marco era un estorbo, pero Mónica se encargó de él. Ahora solo queda Zelda. Ella es el último vínculo de Gabriel con el mundo exterior. Si ella desaparece, Gabriel se hundirá en la desesperación y será nuestro.
Iván la tomó por la cintura, su mano subiendo con posesividad.
—Rubén no fallará. Si no fue hoy, será mañana. Pero ahora... —la besó con fuerza, una mezcla de deseo y victoria—. Ahora quiero que celebremos como me prometiste.
Lucía se dejó llevar por el deseo, per