Nueva York – Departamento de Lucía
El ambiente se volvió eléctrico. Entre risas y miradas que quemaban, perdieron el control. Lucía se montó sobre él, besándolo con una pasión que rozaba la desesperación. Iván se dejó llevar, y en la cama ambos se entregaron al inmenso placer que los consumía.
Lucía, con voz firme y la respiración agitada, le ordenó:
—Hazme tuya Iván, déjame sin aliento.
Iván la miraba mientras recorría su cuerpo con besos húmedos que dejaban un rastro de fuego.
—Esta noche, nu