Nueva York – El destino de Mercedes
Mercedes fue llevada a un almacén abandonado. Lucía entró con su mirada helada, acompañada de Iván y Mónica.
—Ya hablaste demasiado, Mercedes. Tu silencio vale más que tu vida —sentenció Lucía.
Un disparo seco rompió la penumbra. Mercedes cayó, y su cuerpo quedó como un secreto enterrado en la oscuridad. Lucía, sin pestañear, ordenó:
—Que nadie sepa dónde está. Su nombre debe desaparecer.
Nueva York – Marco y Lucía
En la oficina, Marco, el mafioso argentino,