El Beso de la Discordia
El aire en el despacho se había vuelto denso, cargado de una electricidad que ninguno de los dos podía ignorar. Las miradas de Alejandra y Gabriel se cruzaron en un silencio prolongado, un espacio donde las palabras sobraban y los recuerdos gritaban. Fue entonces cuando Gabriel, impulsado por una mezcla de desesperación y nostalgia, acortó la distancia y la besó.
Al principio, el mundo se detuvo para Alejandra. Atónita, se dejó llevar por la calidez de unos labios que