—Alex—. Noah habló. Moviendo el brazo levanté la vista y me encontré a Noah en cuclillas con un vaso de zumo de naranja en la mano. —Bebe.
Habíamos aprendido en los últimos meses que el zumo de naranja o un Gatorade ayudaban inmensamente. Noah se sentó en la mesita frente a mí, observando cómo sorbía el zumo de naranja, con los ojos llenos de preocupación. Por el rabillo del ojo vi a Cristal sentada en una silla a nuestro lado, observándome con tanta preocupación como Noah.
Después de unos minu