—¡Cristal! — Chilló lanzándose a mis brazos. Rodeé su cuerpo con mis brazos mientras los dos nos balanceábamos abrazados.
—Me alegro tanto de verte—. Sonreí cuando nos separamos. —¡Mira tú pelo!
—Necesitaba un cambio—. Dijo encogiéndose de hombros. Siempre decía que nunca se cortaría el pelo, pero tenía que reconocer que le quedaba bien.
—Creo que te queda genial.
—Tenemos tanto para ponernos al día—. La conduje a la casa cerrando la puerta. —Como el hecho de que tú y Alex compraron una casa en