Después de un largo período de recuperación, finalmente llegó el día en que me dieron permiso para abandonar la cama de hospital, allí pude comenzar a explorar otras áreas de la institución. Sin embargo, había una condición que debía cumplir: utilizar una silla de ruedas para movilizarme.
Durante casi tres semanas, había estado limitada a ese pequeño espacio, deseando con todas mis fuerzas poder moverme sin restricciones. Ahora, finalmente tendría la oportunidad de recorrer las instalaciones.