Parpadeé lentamente mientras me frotaba la sien, tratando de despejar la niebla en mi mente. La habitación estaba sumergida en un silencio incómodo, solo interrumpido por el sonido de mi respiración entrecortada. Miré a mi alrededor, notando pequeños destellos de luz que se filtraban por las cortinas entreabiertas, coloreando el ambiente con tonos dorados. Me sentía adormecida y confundida, como si hubiese tenido una pesadilla.
— ¿Qué... qué pasó anoche? — Me pregunté con voz débil, llevándome