Volví al sofá y comencé a recordar: Corría por la playa, como solía hacerlo de costumbre, pero esta vez no estaba sola. Andrey, quien para ese entonces era mi novio, corría a mi lado. Juntos reíamos y disfrutábamos del sol que se reflejaba en el agua cristalina, creando destellos brillantes que bailaban a nuestro alrededor; también del sonido de las gaviotas revoloteando y el suave murmullo de las olas, el cual llenaba el aire, creando una sinfonía natural que acompañaba nuestras risas. Él me t