Después de pasar todo el día haciendo llamadas, estaba agotada y frustrada. Solo había recibido rechazos e insultos. Sabía que Lotte y Elizabeth estarían encantadas de verme fracasar. Tuve que entregar el reporte de lo que había conseguido. El balance no me favorecía. Había llamado a más de cien negocios, y solo había conseguido dos citas y una venta. Era un fracaso rotundo, y lo sabía. Esas dos también lo sabían, y me esperaban en la oficina de Lotte con una sonrisa maliciosa.
— Buenas tardes,